Federico Engels en su famosa obra “El Origen de la Familia, la Propiedad Privada y del Estado”, afirma que “la conciencia colectiva de la horda no puede tener en su origen un enemigo mayor que la conciencia colectiva de la familia”.
Aún cuando en la mayoría de sus principios no estoy de acuerdo con el materialismo dialéctico, si creo que el matrimonio fue la primera división del trabajo que se da entre el hombre y la mujer para la procreación de los hijos.
De acuerdo a la medicina moderna, un bebe de hombre moderno nace con un 25% de su desarrollo cerebral contra un 60% de un bebe chimpancés, o sea que un chimpancés nace con más del 100% de desarrollo cerebral que un hombre moderno;un verdadero dolor de cabeza para los darwinistas, por otra parte y quizás la más importante, es el tiempo de desarrollo.
El hombre alcanza su maduración psico motora a los seis años casi un diez por ciento de las expectativas de vida en este siglo, y su desarrollo completo en casi el 25% de esas expectativas de vida. Es más que importante señalar que el comportamiento instintivo no se manifiesta en su totalidad al momento de nacer, sino que se va manifestando a lo largo de toda la etapa del desarrollo, y en las especies inferiores es este comportamiento lo que le capacita para sobrevivir en el medio ambiente. De aquí que podamos inferir la gran vulnerabilidad del hombre moderno como especie y su dependencia hacia su entorno familiar.
Es precisamente durante la etapa de desarrollo en que el comportamiento instintivo va siendo modificado por la educación, la cultura, la sociedad, la familia etc., de tal manera que el individuo adulto es la resultante de la interacción entre la información genética heredada y el medio.
Un error de la ciencia positiva es suponer que la herencia está limitada a las características físicas del individuo, es a través de investigaciones sobre el comportamiento y el aprendizaje humano que se vienen incorporando elementos dentro de las teorías tradicionales, lamentablemente esta es una disciplina relativamente reciente y un esfuerzo de muy pocos.
Para los que han estado un poco relacionados con disciplinas como la psicología y las ciencias de la educación habrán podido observar como en términos de los últimos veinte años, las nuevas teorías del aprendizaje humano, conmovieron los cimientos de la transmisión del conocimiento tradicional; la última palabra no está dicha.
Dentro del devenir diario cometemos el error de suponer que en genética todo está dicho, y en verdad que no fue sino hasta hace unos diez años que las naciones desarrolladas lanzaron esfuerzos ingentes por descifrar el genoma humano en su totalidad; las computadoras todavía están encendidas.
Creo que las nuevas teorías del conocimiento aún están influenciadas por la dinámica del pensamiento pendular, o sea que se fueron al extremo opuesto, niegan todo crédito a la genética y se lo atribuyen todo al medio sin embargo hay una teoría que va buscando el centro y todavía muy poco divulgada que es la teoría de las inteligencias múltiples desarrollada por Howard Gardner, quien distingue ocho inteligencias en el ser humano.
La conclusión a la todos temen llegar es de que el humano hereda a su progiene no sólo las características de su constitución física sino también habilidades, capacidades y destrezas y en muchos casos hasta información estructurada. Una genealogía de médicos probablemente generará un médico, una de comerciantes generará comerciantes etc.., hasta la responsabilidad tributaria se hereda. Por supuesto que lo que se heredan son potencialidades que se manifestarán o no en forma activa dependiendo de su estímulo durante el proceso de desarrollo.
Yo distingo tres niveles de memoria objetiva, una temporal algo así como el buffer de la computadora que según la teoría constructivista es dónde terminan todos los conocimientos adquiridos que no tienen significancia para el individuo, la memoria permanente que es la sede del conocimiento estructurado o en otras palabras el incorporado a las experiencias del individuo. Un tercer nivel al que denomino la célula memoria o memoria genética.
La memoria genética es accesible mediante ciertos procesos de regresión hipnótica y motivo de estudio de místicos y para sicólogos.
Para que un dato pase a la memoria genética es condición necesaria aunque no suficiente que esté presente en la memoria permanente, o sea que tiene que ser un conocimiento estructurado, y para que este conocimiento pueda ser recuperado por la progiene, este debe ser estimulado en forma consistente con su origen y naturaleza; el entorno familiar.
Esta enorme potencialidad de la que dispone el hombre moderno está a punto de convertirse en algo muy cercano a lo que es un órgano remanente como el apéndice intestinal. La sociedad moderna sea rojo o verde el color ideológico, se resiste a reconocer no tanto a los términos cuanto a los protagonistas de la división del trabajo hecho entre el hombre y la mujer e introducen un tercer agente. Las sociedades de corte socialista, sustituyen el rol de la mujer en la sociedad patriarcal por el estado, y en las de tipo capitalista en proceso de globalización a los medios de comunicación colectiva (radio, televisión, Internet etc.,) y por supuesto, escuelas o maternales con horarios extendidos, esto en cuanto el hombre y la mujer están asociados a actividades económicamente productivas y el joven a los 16 o 17 debe tener por lo menos un part time. Es el precio del modernismo para unos o de la supervivencia para otros. Impuesta o no es una tendencia general y un concepto normalmente aceptado.
El asunto no está en las formas de organización familiar, puede ser cualquiera que contemple los objetivos que dieron origen a la misma, el caso es de que el hombre del siglo XXI está grabando todo en el buffer, casi nada en la memoria permanente y nada en la genética, y en lo que a recuperación se refiere, los estímulos familiares están en proceso de liquidación.
El gen de nuestra memoria genética está en agonía.
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